
Las personas ajenas al mundo custom dan por sentado que es, ante todo, un mundo de hombres. Tribus de machistas empedernidos que beben cantidades ingentes de zumo de cebada, comen como tigres diabéticos y sólo necesitan a las mujeres como meros objetos de usar y tirar.
Obviamente, de todo hay en la viña del Señor. Hay bikers que siguen bastante fieles a esa filosofía absurda. Pero son hombres que son machistas con moto, sin moto, coleccionando sellos, insectos o incluso jugando a la petanca. No es un defecto del colectivo, sino de algunos miembros del colectivo. Por desgracia, los falsos estereotipos propalados por el cine y por ciertos personajes hacen que la ciudadanía nos vea a todos como eso: Unos macho-man desmedidos.
La gente ajena a nuestro mundo se sorprende pues cuando ven, no ya motos con su copiloto detrás, sino incluso moteras enfundadas en sus chupas de cuero y en plano de total igualdad con sus compañeros. No imaginan que aquí cuenta bien poco lo que el personal tenga entre las piernas, y mucho lo que se tenga en el interior.
Quizás sería una buena idea propalar que esa imagen de machistas es totalmente falsa. Quizás haya muchas chicas deseosas de formar parte de un grupo, pero que no se atreven a dar el paso dando por sentado que se meten en una cueva de fieras. Quizás vaya siendo hora de echar por tierra uno de los muchos tópicos erróneos que nos achacan y que nos hacen ser mirados a veces con cierto recelo, cuando no con temor.
Y un mensajito dejo a los machitos que pululan por este mundillo, que igual están dentro porque la parienta los acoquina con el rodillo de amasar. Y es lo que el alcalde de Zalamea, Pedro Crespo, dice a su hijo cuando parte a alistarse en el Tercio de Figueroa: “... y respeta a las mujeres, pues de ellas nacemos”. La hombría se demuestra de muchas formas, criaturillas, no despreciando, vapuleando o tratando como carne a personas que son iguales o mejores que tú.
FEROX
Obviamente, de todo hay en la viña del Señor. Hay bikers que siguen bastante fieles a esa filosofía absurda. Pero son hombres que son machistas con moto, sin moto, coleccionando sellos, insectos o incluso jugando a la petanca. No es un defecto del colectivo, sino de algunos miembros del colectivo. Por desgracia, los falsos estereotipos propalados por el cine y por ciertos personajes hacen que la ciudadanía nos vea a todos como eso: Unos macho-man desmedidos.
La gente ajena a nuestro mundo se sorprende pues cuando ven, no ya motos con su copiloto detrás, sino incluso moteras enfundadas en sus chupas de cuero y en plano de total igualdad con sus compañeros. No imaginan que aquí cuenta bien poco lo que el personal tenga entre las piernas, y mucho lo que se tenga en el interior.
Quizás sería una buena idea propalar que esa imagen de machistas es totalmente falsa. Quizás haya muchas chicas deseosas de formar parte de un grupo, pero que no se atreven a dar el paso dando por sentado que se meten en una cueva de fieras. Quizás vaya siendo hora de echar por tierra uno de los muchos tópicos erróneos que nos achacan y que nos hacen ser mirados a veces con cierto recelo, cuando no con temor.
Y un mensajito dejo a los machitos que pululan por este mundillo, que igual están dentro porque la parienta los acoquina con el rodillo de amasar. Y es lo que el alcalde de Zalamea, Pedro Crespo, dice a su hijo cuando parte a alistarse en el Tercio de Figueroa: “... y respeta a las mujeres, pues de ellas nacemos”. La hombría se demuestra de muchas formas, criaturillas, no despreciando, vapuleando o tratando como carne a personas que son iguales o mejores que tú.
FEROX
2 comentarios:
Cuanta verdad encierran esas palabras.
Me vuelvo a descubrir ante ti...
AMEN!!!!
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