domingo, 25 de octubre de 2009

SAURON, LOS HADOS, LA BIBLIA Y SU SHADOW

Las cosas como son. Ayer pasamos un día cojonudo. Uno de esos días en lo que no salir a rodar es más pecaminoso que violar a una doncella en el altar de una iglesia. Y aparte de la ración de asfalto, del zumo de cebada, el tapeo, el cachondeo y demás ingredientes necesarios para gozar de una jornada gloriosa, mira por donde surgió como bautizar a la Shadow de nuestro inefable Sauron.

Es de todos sabido que entre los Hados y los despistes de nuestro dilecto Sauron, su burra sufre más penurias que Ben Hur remando a toda pastilla al atroz ritmo que le marca el hortator de la galera en la que cumple condena, así que me sugirió que hiciese una especie de introito para consumar el bautismo de su atribulada moto. El nombre elegido fue La Octava Plaga.

Sí, una más de las siete que Yahvé envió sobre el faraón por chulo y contumaz represor del pueblo elegido. Porque al faraón no le impresionó gran cosa ver llover ranas, ni que las moscas picasen con más mala uva que un tábano cabreado, ni que el Nilo se pusiera de un color rarito, ni siquiera que los primogénitos egipcios palmasen todos a una, con los consiguientes problemas judiciales derivados de la multitud de reclamaciones por herencias y demás. El faraón solo cedió cuando Moisés se presentó ante él para decirle de parte de Yahvé que o liberaba a su pueblo, o Sauron viajaría a Egipto, con lo que podría dar por sentado de que vería su nación arrasada de cabo a rabo en menos tiempo que el Pisha devora una salchicha de Oscar Mayer.

Aquí debería dar término a mi introducción, para que el mentado Sauron prosiguiese narrando la historia. Pero tras consultar con la almohada, me ha venido a la mente un nombre más sugerente, motivador y descriptivo. Porque, al cabo, la pobre burra no es en sí una plaga bíblica. La plaga es Sauron, que no se la ha cargado de puro milagro.

Así pues, quizás fuese más adecuado bautizar a la sufrida y abnegada Shadow como El Quinto Jinete. Ya sabemos cuales son los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: La Guerra, el Hambre, la Peste y la Muerte. O sea, un compendio de todas las desgracias que pueden acaecer al ser humano. Pero como los tiempos avanzan y surgen nuevas causas de tribulación, podríamos añadir un jinete más, que simbolizaría el despiste absoluto de nuestro querido colega, y por cuya dejadez la pobre burra se mantiene operativa a duras penas, porque lo que no le pase al Sauron no le pasa a nadie...

En fin, dicho queda. Siguiendo su encargo finiquito esta introducción. Que sea pues su amo y señor el que adopte finalmente el nombre que le resulte más molón, descriptivo y contundente para su bridón. La elección es suya, que para eso pagó buenos dineros por su montura, qué carajo...
FEROX

3 comentarios:

Juanjo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Como me gusta leerte.
Sin dudas, la shadow está pensada para gente despistada. Yo tuve una 9 años y la vendí en perfecto estado...
Biker31

Anónimo dijo...

Bueno, todos tenemos algún que otro despiste. Un día de estos haré un compendio de los míos, jeje